
De mi columna CONCATENAR que se publica los viernes en el periódico El Punto Crítico.
Concatenar
La UNAM y la periferia del Valle de México
Por Hugo Otilio Delgadillo
La UNAM cumplió cien años de vida y queremos poner algunos acentos a esta celebración. En todo momento, las gráficas de la celebración se circunscriben al campus de la Ciudad Universitaria y nosotros preguntamos ¿y las escuelas periféricas qué?
¿Cómo si no existieran?, cuando en los últimos 35 años han egresado de ellas miles de profesionistas que han cambiado el rostro del Valle de México, en la parte norte, oriente y poniente.
Ellas son: Cuautitlán, Iztacala, Zaragoza, Aragón y Acatlán conocidas originalmente como ENEPs (Escuelas Nacional de Estudios Profesionales) hoy Facultades de Estudios Superiores (FES), ya que se imparten licenciaturas, maestrías y doctorados.
Pero me referiré a dos escuelas, Aragón y Cuautitlán, ahí entenderemos el impacto social y quizá el desdén que reciben estos centros educativos.
La FES Aragón, enclavada en Aragón, perteneciente administrativamente al municipio de Nezahualcóyotl, la “ENEP” dicen los vecinos, por su ubicación, durante décadas recibió y formó a estudiantes de la zona oriente del Valle de México, desde la Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza, Iztapalapa, Nezahualcóyotl, Ecatepec, Chalco, Valle de Chalco, Texcoco y Chimalhuacán.
En sus aulas se forjaron líderes sociales en las carreras de Sociología, Pedagogía, Planificación para el Desarrollo Agropecuario y Comunicación. A su vez ellos fundaron escuelas primarias, secundarias y preparatorias de corte popular en toda la zona.
Sus abogados, litigan en toda la zona oriente y muchos de ellos, son los titulares de los ministerios públicos desde Amecameca, Ixtapaluca, hasta San Cristóbal Ecatepec, pasando evidentemente por Nezahualcóyotl.
Sus periodistas dominan las corresponsalías de los medios nacionales en la zona oriente y son responsables de las oficinas de prensa de los municipios conurbados. La aportación de la FES Aragón a la vida y a la política de esta zona es incalculable. Sin pasar por alto a sus pedagogas, impulsoras de escuelas y modelos educativos novedosos en la zona.
Desafortunadamente el exterior de la FES Aragón se ha convertido en una zona roja con tantos antros, cantinas y piqueras. El exterior es una pena.
Finalmente me referiré a la FES Cuautitlán, de donde han surgido grandes administradores, contadores e ingenieros agrícolas, así como veterinarios zootecnistas.
En ese doloroso episodio de sordos de 1999-2000, en el que se radicalizó la lucha estudiantil ante la complacencia gubernamental, que desembocó en la entrada de la Policía Federal Preventiva (PFP) a los campus universitarios y culminó con la huelga, hubo muchas anécdotas. Contaré una.
Se dice que aquel aciago 3 de febrero del 2000 en que se violentó la Autonomía Universitaria, una a una las escuelas fueron “cayendo”, los pocos activistas que quedaban --ante el triunfo de los ultras--, se comunicaban entre ellos para avisarse que la UNAM era “tomada” por la policía.
Todo fue de madrugada, los minoritarios miembros del CGH desde CU se comunicaron a sus “pares” de Cuautitlán, para avisar que ya había caído el campus central, que los “compañeros” que así lo desearan se retiraran a su casa.
Los activistas de Cuautitlán tomaron nota y estoicos se apresuraron a recibir y entregar las instalaciones a la PFP. Las horas pasaron, y la PFP no llegaba. ¡Pasaron ocho horas!
¿Qué sucedió? Nada, que la PFP ¡se perdió rumbo a Cuautitlán!, quizá por eso, cuando se habla de la UNAM, nunca se habla de sus escuelas periféricas. Es momento de hacerles justicia. Correo electrónico: hugo.otilio.delgadillo@gmail.com
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